

Dr. Rodolfo J. Garza G.
Pediatría General
Módulo de Atención Pediátrica
Hidalgo #2028-A pte.
Colonia Obispado
Monterrey, N.L., México
C.P. 64060
Teléfono:(81)8333-12-56
Fax:
(81)8346-71-36
Celular: 044818-366-4091
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Vacuna anti influenza 2007-2008 Adulto e Infantil (Aplicable desde los 6 meses de vida) Próximamente disponible en Monterrey, N.L., Septiembre 2007
Diferencia entre GRIPA (Influenza) y
RESFRIADO (Catarro común)
FLUZONE
INFORMACIÓN PARA PRESCRIBIR AMPLIA
19/May./05
1.- DENOMINACIÓN DISTINTIVA
FLUZONE®
2.- DENOMINACIÓN GENÉRICA
VACUNA ANTI INFLUENZA TRIVALENTE tipos A y B, Subvirión
Fórmula 2006-2007
3.- FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN
FLUZONE®, vacuna viral contra la influenza (purificada por centrifugación zonal,
subvirión) para uso intramuscular, es una suspensión estéril preparada a partir
de virus de influenza propagados en embriones de pollo. Los líquidos portadores
del virus se recogen y son inactivados con formaldehído. El virus de la
influenza se concentra y purifica en una solución de sacarosa con gradiente de
densidad lineal, utilizando una centrifugadora de débito continuo. Luego de ésto,
se rompe el virus químicamente con éter polietilen glicol p-isooctilfenil (Tritón®
X-100 perteneciente a la compañía Union Carbide) para producir un “antígeno
fraccionado” (subvirión). La unidad viral (subvirión) es luego sometida a una
segunda purificación mediante procedimientos químicos y puesta en suspensión en
una solución isotónica de cloruro de sodio tamponada con fosfato de sodio. La
vacuna FLUZONE® para la temporada de influenza 2006-2007 ha sido estandarizada
de acuerdo con los requisitos de la USPHS (Farmacopea de los EE.UU.) para
contener 45 microgramos (µg) de hemaglutinina (HA) por dosis de 0.5 ml, en la proporción recomendada de 15 µg de HA para cada uno de los tres tipos de las
siguientes cepas: A/New Caledonia/20/99/IVR-116 (H1N1), A/New York/55/2004/X-157
(H3N2) (cepa análoga a A/California/7/2004), y B/Jiangsu/10/2003 (cepa análoga a
B/Shanghai/361/2002). FLUZONE® se encuentra disponible en dos presentaciones sin
conservador: una jeringa prellenada con 0.25 ml (para uso pediátrico, para niños
de 6 a 35 meses de edad) que se distingue con un émbolo rosa de la jeringa, una
jeringa prellenada con 0.5 ml (para niños de 36 meses de edad o mayores). No se
utiliza tiomersal en el proceso de fabricación de las presentaciones de dosis
por unidad de la vacuna Fluzone sin conservador. FLUZONE® se encuentra
disponible una presentación adicional con: un frasco ámpula con 5 ml de vacuna,
el cual contienen tiomersal como conservador. Se agrega gelatina al 0.05% como
estabilizador y tiomersal (un derivado del mercurio) al 1:10,000 como agente de
conservación. Después de agitar bien las jeringas o frascos ámpula, la vacuna
FLUZONE® es esencialmente límpida y con un poco de color opalescente.
NO SE USA NINGÚN ANTIBIÓTICO EN LA ELABORACIÓN DE ESTA VACUNA.
TODAS LAS PRESENTACIONES DE LA VACUNA FLUZONE SON LIBRES DE LÁTEX.
4. INDICACIONES TERAPÉUTICAS
La vacuna antiinfluenza Trivalente tipos A y B – FLUZONE® está indicada en
sujetos a partir de los 6 meses de edad para la inmunización contra la
enfermedad causada por los virus influenza tipos A y B contenidos en la vacuna (véase
la sección de PRECAUCIONES).
La vacuna antiinfluenza (subvirión) es altamente recomendada para cualquier
persona de 6 meses de edad o mayor, quien - a causa de su edad o condición
médica - posea un mayor riesgo de complicaciones de influenza. Además el
personal médico y otros (incluyendo familiares) en contacto estrecho con
personas de alto riesgo deben ser vacunados; para disminuir el riesgo de
transmitirles la infección. La vacuna puede también ser administrada a cualquier
persona que desee reducir la posibilidad de infectarse con influenza.
La dosis recomendada de la vacuna para la temporada 2006-2007 se puede ver en el
cuadro No. 2. Las instrucciones para el uso de la vacuna en cierto grupo de
personas son descritas a continuación.
LA VACUNA SOBRANTE DEL AÑO 2005-2006 NO DEBE USARSE PARA PROVEER PROTECCIÓN
DURANTE LA TEMPORADA DE INFLUENZA 2006-2007.
Con el fin de evitar oportunidades perdidas para la vacunación en personas con
alto riesgo de complicaciones graves relacionadas a influenza, a estas personas
se les debe ofrecer la vacuna al inicio del mes de septiembre, si está
disponible, cuando asisten a los centros de salud para su chequeo de rutina o en
caso de ser hospitalizadas. La época óptima para vacunar es usualmente desde el
mes de octubre hasta el mes de noviembre. El Advisory Committee on immunization
Practices (ACIP) de los Estados Unidos, recomienda enfocar los esfuerzos de
vacunación en octubre y principalmente en personas mayores de 50 años de edad,
personas menores de 50 años de edad con riesgo incrementado de complicaciones
relacionadas a influenza (incluyendo niños de 6-23 meses de edad), contactos
caseros con personas de alto riesgo y trabajadores de la salud.
Las dosis recomendadas varían de acuerdo al grupo de edad (véase cuadro 2). Se
recomiendan 2 dosis administradas con un mes de diferencia para obtener
respuestas inmunitarias satisfactorias entre los niños que nunca han sido
vacunados y que son menores de 9 años de edad. Cuando sea posible, la segunda
dosis debe ser administrada antes de diciembre. En el caso de un niño menor de 9
años de edad, que recibe la vacuna contra influenza por primera vez y que no
recibe la segunda dosis en la misma temporada, sólo se le administrará una dosis
en la siguiente temporada (véase cuadro 2). En las personas adultas, los
estudios han indicado poca o ninguna mejoría en cuanto a la respuesta antigénica
cuando se administra una segunda dosis durante la misma temporada de influenza.
Aunque la vacuna antiinfluenza actual puede contener uno o más antígenos
administrados en años previos, la vacunación anual es necesaria porque la
inmunidad disminuye en el año subsecuente a la vacunación. La vacuna preparada
para el año anterior no debe administrarse para proveer protección durante la
estación de influenza actual.
Se recomienda el uso de la vía intramuscular para su aplicación. A los adultos y
a los niños mayores se les debe vacunar en el músculo deltoides y a los
lactantes y niños pequeños debe vacunárseles en la cara anterolateral del muslo.
GRUPOS DE VACUNACIÓN
Personas con Alto Riesgo de Complicaciones Causadas por la Influenza
De acuerdo a la ACIP, se recomienda la vacunación para los siguientes grupos que
tienen el riesgo más alto de presentar complicaciones causadas por influenza:
• Personas de 65 años o mayores.
• Pensionados de hospicios y otros establecimientos de cuidados prolongados, que
presentan condiciones médicas crónicas, cualquiera que sea su edad.
• Adultos y niños que padecen enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas
incluyendo asma.
• Adultos y niños que requirieron atención médica continua u hospitalización
durante el pasado año a causa de enfermedades metabólicas crónicas (incluyendo
la diabetes mellitus), insuficiencia renal, hemoglobinopatías o inmunosupresión
(incluyendo la inmunosupresión causada por medicamentos o por el virus de inmuno).
• Lactantes, niños y adolescentes (de 6 meses a 18 años) con un tratamiento
prolongado con ácido acetilsalicílico. Este tratamiento puede aumentar el riesgo
de síndrome de Reye luego de la influenza.
• Mujeres que estarán embarazadas durante la temporada de influenza; y
• Niños de 6 a 23 meses de edad.
Personas de 50 a 64 años de edad.
La vacunación también se recomienda en personas de 50 a 64 años de edad debido a
que este grupo presenta una prevalencia aumentada de condiciones médicas
crónicas de alto riesgo.
También las personas que fuman productos de tabaco tienen un riesgo alto de
presentar complicaciones relacionadas con la influenza y por lo tanto deben ser
vacunadas.
Las personas de 50 a 64 años de edad sin condiciones de riesgo, también reciben
beneficios por la vacunación, como son la disminución del ausentismo laboral,
disminución de enfermedades por influenza y disminución en consultas médica y
medicación, incluyendo antibióticos.
Personas que Pueden Transmitir la influenza a Individuos de Alto Riesgo.
Personas que tengan infecciones de influenza clínicas o subclínicas, pueden
transmitir la influenza a las personas de alto riesgo. Se pueden mejorar los
esfuerzos para proteger a los miembros de grupos de alto riesgo, si se
disminuyen las posibilidades de exposición al virus de la influenza provenientes
del personal de atención médica. Por esta razón, se recomienda que las
siguientes personas sean vacunadas:
• Médicos, enfermeras y demás personal de hospitales o cualquier establecimiento
de salud;
• Empleados de pensiones e instituciones de cuidados prolongados, que tienen
contacto con los pacientes o pensionados;
• Empleados de instituciones que proveen asistencia para las actividades
cotidianas a personas que pertenecen al grupo de alto riesgo;
• Personas que proveen asistencia en las residencias de las personas de alto
riesgo; y
• Personas (niños incluidos) que viven bajo el mismo techo que los individuos de
alto riesgo.
Además, debido a que los niños de 0 a 23 meses de edad se encuentran con riesgo
incrementado para hospitalizaciones relacionada con influenza, la vacunación se
recomienda para sus contactos y cuidadores. Particularmente si los cuidadores
están en contacto con niños de 0 a 5 meses de edad, debido a que las vacunas
contra influenza no han sido aprobadas por la Food and Drug Administration (FDA) para uso en niños menores de 6 meses de edad.
Otras Personas
Los médicos deberán administrar la vacuna a cualquier persona que desee reducir
el riesgo de contraer la infección (la vacuna puede ser administrada a niños
desde los 6 meses de edad). Con el fin de disminuir la interrupción de los
servicios públicos esenciales cuando surge una epidemia, se pueden practicar
programas de vacunación dirigidos a las personas que los suministran. Los
estudiantes y personas que viven en instituciones habitacionales (por ej.:
dormitorios estudiantiles) también deberán ser vacunados para reducir la
interrupción de las actividades rutinarias durante las epidemias.
Niños sanos
Los estudios clínicos indican que los rangos de hospitalización son más altos en
los niños menores en comparación con los niños mayores cuando el virus de
influenza están en circulación. Estos rangos de hospitalización aumentados son
comparables con los rangos de otros grupos considerados como de riesgo
incrementado para complicaciones relacionadas a influenza. No obstante, la
interpretación de estos hallazgos ha sido confusa debido a la co-circulación de
los virus sincicial respiratorio, los cuales son causantes de enfermedades
respiratorias graves en niños y frecuentemente circulan durante los mismos
periodos del año que los virus influenza. Dos estudios recientes han intentado
separar los efectos de los virus sincicial respiratorio de los virus influenza
en cuanto a rangos de hospitalización en niños sin condiciones de alto riesgo.
Ambos estudios reportaron que los niños menores de 2 años de edad, y
posiblemente los niños de 2 a 4 años de edad, considerados como sanos, presentan
un riesgo incrementado de hospitalización relacionada a influenza cuando se
comparaba con niños mayores. Algunos estudios reportan que la vacuna trivalente
inactivada contra influenza disminuye hasta en un 30% aproximadamente la otitis
media aguda asociada a influenza en niños pequeños.
Debido a que los niños entre 6 a 23 meses de edad se encuentran en un riesgo
substancialmente incrementado para las hospitalizaciones relacionada a
influenza, el ACIP, la Academia Americana de Pediatría y la Academia Americana
de Médicos Familiares, recomiendan la vacunación de todos los niños en este
grupo de edad. El ACIP continua recomendando la vacunación contra influenza en
las personas mayores de 6 meses de edad con condiciones médicas de alto riesgo.
Mujeres Embarazadas
Debido al riesgo incrementado de complicaciones relacionadas a influenza, el
ACIP recomienda que las mujeres que estarán embarazada durante la temporada de
influenza debe ser vacunadas. Un estudio de vacunación contra influenza en más
de 2,000 mujeres embarazadas demostró que no se encontraron efectos fetales
adversos relacionados a esta vacuna. (véase Mujeres embarazadas Categoría C).
Lactancia Materna
La vacuna contra la influenza no afecta la seguridad de la lactancia para las
madres o los lactantes. La lactancia materna no afecta negativamente la
respuesta inmune, y no es una contraindicación a la vacunación.
Personas infectadas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)
Existe poca información relacionada con la frecuencia y la gravedad de la
influenza o acerca de los beneficios de la vacunación antiinfluenza entre las
personas infectadas con el VIH. Sin embargo, un estudio retrospectivo reciente
con mujeres jóvenes y de mediana edad encontró que el riesgo atribuible por
hospitalizaciones debidas a problemas cardiopulmonares entre las mujeres
infectadas con VIH fue más alto durante las estaciones de influenza que durante
los períodos peri-influenza. El riesgo de hospitalización para las mujeres
infectadas con VIH fue mayor que el riesgo de las mujeres con otras condiciones
identificadas como de alto riesgo por complicaciones de influenza, incluyendo
enfermedades cardiacas y pulmonares crónicas. Otros reportes indican que en
algunas personas infectadas con VIH, los síntomas de la influenza pueden ser
prolongados y el riesgo de complicaciones a causa de la influenza aumentan.
La vacuna contra la influenza ha estimulado sustancialmente la producción de
niveles de anticuerpos antiinfluenza en personas infectadas con el VIH que están
vacunadas y que padecen síntomas mínimos del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida y con cantidades altas de linfocitos T CD4+. Sin embargo, en los
pacientes que se encuentran en las etapas avanzadas del SIDA y que tienen
cantidades bajas de linfocitos T CD4+, la vacuna contra la influenza puede no
inducir niveles de anticuerpos protectores; una segunda dosis de la vacuna no
mejora la reacción inmune de estas personas.
En un estudio se observó que en un paciente infectado con el VIH, los niveles
del ARN del VIH aumentaron transitoriamente después de la vacunación
antiinfluenza. Algunos estudios han demostrado un aumento temporal (por ej.: de
2 a 4 semanas) en las replicaciones del VIH-1 en el plasma o las células
mononucleares de la sangre periférica de la persona infectada con el VIH después
de la administración de la vacuna, otros estudios que usan técnicas de
laboratorio similares no han documentado ningún aumento considerable en la
replicación del VIH. El deterioro de las cantidades de linfocitos T CD4+ y la
progresión de la enfermedad no han sido demostrados en personas infectadas con
el VIH que reciben la vacuna. Existe poca información disponible sobre el efecto
de la terapia antiretroviral en el aumento potencial de los niveles del ARN del
VIH después de una infección natural de influenza o de la vacunación
antiinfluenza. Ya que la influenza puede causar enfermedades graves y
considerando que la vacuna contra la influenza puede producir niveles de
anticuerpos protectores, la vacunación beneficiaría a muchos pacientes
infectados con el VIH, incluyendo mujeres embarazadas infectadas con el VIH.
Viajeros
El riesgo de exponerse a la influenza durante un viaje depende de la época del
año y del destino geográfico. En los países tropicales, la influenza puede
ocurrir en cualquier época del año, aunque la mayor actividad ocurre desde abril
hasta septiembre en las regiones templadas del hemisferio sur. En las zonas
climáticas templadas de los hemisferios sur y norte, los viajeros se pueden
encontrar también expuestos al virus de la influenza durante el verano,
especialmente cuando viajan en grupos turísticos organizados con personas de
diferentes partes del mundo donde los virus de la influenza están circulando.
Las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones de influenza y que no
hayan recibido la vacuna antiinfluenza durante el otoño o invierno anterior,
deben considerar recibir esta vacuna antes de viajar si tienen planeado: a).
viajar a países tropicales; b). viajar durante cualquier época del año en un
grupo turístico organizado; o c). viajar al hemisferio sur entre abril y
septiembre. Las personas de alto riesgo que hayan recibido la vacuna de la
temporada precedente antes de su partida, deben ser re-vacunadas con la vacuna
más reciente en cuanto esté disponible.
Debido a que la vacuna antiinfluenza puede no encontrarse disponible en Norte
América durante el verano, es aconsejable que las personas de 50 años de edad o
mayores y aquellas personas de alto riesgo, consulten con su médico, acerca de
los síntomas y los riesgos de la influenza y de la conveniencia de llevar
consigo medicamentos antivirales para profilaxis o para el tratamiento
antiinfluenza antes de viajar durante el verano.
ADMINISTRACIÓN CONCOMITANTE CON OTRAS VACUNAS, INCLUYENDO VACUNAS INFANTILES
USO SIMULTÁNEO CON LA VACUNA NEUMOCÓCICA. Se ha demostrado en estudios clínicos
que el uso simultáneo de la Vacuna Antiinfluenza Trivalente tipos A y B -
FLUZONE® con la vacuna neumocócica es seguro cuando se administran con jeringas
distintas y en partes anatómicamente diferentes. Aunque para algunos pacientes
se recomienda la vacunación anual con la vacuna contra la influenza, la vacuna
neumocócica solamente debe administrarse una sola vez.
No se han conducido estudios respecto a la administración concomitante de la
vacuna de influenza inactivada y demás vacunas que se suelen administrar en la
niñez. Conforme al ACIP, las vacunas inactivadas no suelen interferir en la
respuesta inmune a otras vacunas inactivada o activas, y los niños vulnerables a
complicaciones relacionadas con la influenza, incluso los de 6 a 23 meses de
edad, podrán recibir la vacuna contra la influenza al mismo tiempo que reciban
otras vacunas acostumbradas.
5.- FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA
Las epidemias de influenza ocurren casi todos los años durante los meses de
invierno y son responsables de un promedio aproximado de 20,000 muertes al año
en los Estados Unidos. Los virus de la influenza pueden también ocasionar
epidemias globales de la enfermedad, las cuales son conocidas como pandemias y
durante las cuales las tasas de morbilidad y mortalidad provenientes de
complicaciones relacionadas con la influenza pueden aumentar dramáticamente.
Los virus de influenza causan enfermedades en todos los grupos de edad. Aunque
la tasa de contagio es más alta en los niños, las tasas más altas de casos
serios de morbilidad y mortalidad se presentan en las personas de 65 años de
edad o mayores y en aquellas personas que presenten alguna condición médica
independientemente de su edad, colocándolas en un alto riesgo de presentar
complicaciones por la influenza.
La vacunación contra la influenza es la forma principal de prevenir la influenza
y sus complicaciones más severas. El grupo principal al que se recomienda la
vacunación contra la influenza incluye: a) las personas que tienen el riesgo más
alto de contraer complicaciones post-influenza serias (ej. Las personas de 65
años de edad o mayores o las personas de cualquier edad con ciertas enfermedades
crónicas); b) las personas de 50 a 64 años de edad, debido a que este grupo
presenta una elevada prevalencia de enfermedades crónicas; y c) las personas que
viven o cuidan a personas de alto riesgo (ej. trabajadores de la salud,
familiares que tienen contacto frecuente con personas de alto riesgo y que
pueden transmitir la influenza). La vacunación está asociada con reducciones en
las enfermedades respiratorias relacionadas con influenza y en visitas médicas
en todas las edades, en hospitalizaciones y muerte en las personas de alto
riesgo, en otitis media en niños y en ausentismo laboral en adultos.
En los Estados Unidos, los niveles de vacunación entre las personas de 65 años
de edad o mayores han aumentado de un 33% en 1989 a un 63% en 1997.
Los virus de influenza A y B son dos tipos de virus los cuales ocasionan
enfermedades epidémicas en humanos. Los virus de influenza tipo A se clasifican
en subtipos de acuerdo a dos antígenos superficiales: Hemaglutininas (H) y
Neuraminidasas (N). A pesar de que los dos virus de influenza, A y B
experimentan cambios antigénicos continuamente (por ej.: el desplazamiento
antigénico); los virus de influenza tipo B experimentan un desplazamiento
antigénico más lento y no se dividen en subtipos. Desde 1977, los virus de la
influenza de tipo A (H1N1 y H3N2) y los virus de la influenza tipo B son los que
se encuentran en circulación mundial.
Los virus de influenza tipo B no han sido formalmente clasificados utilizando
los antígenos de neuraminidasas.
Las personas que presentan inmunidad frente a los antígenos superficiales,
especialmente de la hemaglutinina, tienen un menor riesgo de infección y en caso
de presentarse una infección, una menor severidad de la enfermedad. Sin embargo,
los anticuerpos contra los tipos y subtipos del virus de la influenza confieren
poca o ninguna protección contra otro tipo o subtipo de virus. Además puede ser
que los anticuerpos de una cepa viral de la influenza no protejan contra una
cepa del mismo subtipo y que está relacionada lejanamente. El desarrollo
constante de variantes antigénicas mediante el desplazamiento antigénico es la
base virológica de las epidemias estacionales y es la razón para la
incorporación anual de cepas virales nuevas durante cada estación de influenza.
La enfermedad por influenza sin la presencia de complicaciones se caracteriza
por un comienzo repentino de signos y síntomas locales y respiratorios (por ej.:
fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, malestar severo, dolor faríngeo,
rinitis y tos seca). En la mayoría de las personas normalmente la enfermedad se
resuelve después de varios días, aunque la tos y el malestar pueden persistir
por dos o más semanas. La influenza puede exacerbar condiciones médicas ocultas
(por ej.: enfermedades cardiacas o pulmonares) o provocar una neumonía viral
primaria o una neumonía bacteriana secundaria.
Las personas de 65 años de edad o mayores y las personas de cualquier edad con
cualquier condición de salud oculta tienen un mayor riesgo de presentar
complicaciones, hospitalizaciones y muerte debidas a la influenza. Las tasas
estimadas de hospitalización debidas a la influenza han variado sustancialmente
en diferentes estudios de las epidemias por influenza que ocurrieron en Estados
Unidos entre 1972 y 1981:
• En niños de 0-4 años de edad las tasas variaron. Para los niños con
condiciones de alto riesgo la tasa fue de 500 casos por 100,000 habitantes,
mientras que para los niños sin factores de riesgo la tasa fue de 100 por
100,000 habitantes.
• En niños de 5-14 años de edad las tasas variaron. Para los niños con
condiciones de alto riesgo la tasa fue de 200 casos por 100,000 habitantes,
mientras que para los niños sin factores de riesgo la tasa fue de 20 por 100,000
habitantes.
• En personas de 15 a 44 años de edad las tasas variaron. Para las personas con
condiciones de alto riesgo la tasa fue de 40-60 casos por 100,000 habitantes,
mientras que para las personas sin factores de riesgo la tasa fue de 20-30 por
100,000 habitantes.
• En personas de 45 a 64 años de edad las tasas variaron. Para las personas con
condiciones de alto riesgo la tasa fue de 80-400 casos por 100,000 habitantes,
mientras que para las personas sin factores de riesgo la tasa fue de 20-40 por
100,000 habitantes.
• Las tasas de hospitalización para las personas de 65 años de edad o mayores,
han variado aproximadamente de 200 a más de 1000 por 100,000 habitantes.
Se ha estimado que durante las epidemias de influenza ocurridas entre 1969-70 y
1993-94, el número de hospitalizaciones asociadas a la influenza en los Estados
Unidos ha variado aproximadamente de 16,000 a más de 220,000 por epidemia.
Una revisión de los datos nacionales indican que un promedio aproximado de
114,000 hospitalizaciones al año se encuentran relacionados con la influenza.
Desde la pandemia del virus de la influenza tipo A (H3N2) ocurrida en 1968, el
mayor número de hospitalizaciones asociadas con la influenza ha ocurrido durante
epidemias ocasionadas por los virus tipo A (H3N2) con un promedio estimado de
142,000 hospitalizaciones al año.
Durante las epidemias por influenza el número de decesos puede aumentar debido a
la influenza y neumonía así también como a las condiciones cardiopulmonares u
otras enfermedades crónicas que han sido exacerbadas por la influenza. En los
estudios de las epidemias por influenza ocurridas desde 1972-73 hasta 1994-95,
las muertes en exceso asociadas con la influenza se presentaron en 19 de las 23
epidemias de la influenza. Durante estas 19 estaciones de la influenza, las
estimaciones de las tasas de mortalidad debidas a la influenza variaron de
aproximadamente 25 a más de 150 muertes en 100,000 personas de 65 años de edad o
mayores, las cuales representan aproximadamente el 90% de las muertes atribuidas
a la neumonía y a la influenza. Se estima que más de 20,000 muertes ocurrieron
durante cada una de las 11 epidemias presentadas en los EE.UU. en el período de
1972-73 a 1994-95 y dentro de éstas, además se estima que 6 de estas 11
epidemias mayores provocaron, cada una, 40,000 muertes.
Es posible que las muertes ocasionadas por la neumonía y la influenza estén en
incremento debido a que el número de ancianos en la población americana está
aumentando y debido al aumento del número de personas menores de 65 años de edad
con mayor riesgo de complicaciones relacionadas con la influenza [por ej.: un
receptor de trasplante de órganos, neonatos en unidades de cuidados intensivos y
personas que sufren de fibrosis quística y del síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA)].
El medio más eficaz para reducir el impacto de la influenza es la vacunación
anual de las personas con alto riesgo de presentar complicaciones antes del
inicio de la estación de influenza.
La cobertura de la vacunación puede ser aumentada administrando la vacuna a
personas durante una visita médica u hospitalaria de rutina, de tal manera que
no es necesaria una visita especial al médico para la vacunación. Cuando las
cepas de la vacuna y las existentes en las epidemias son parecidas, la
vacunación de un alto porcentaje de personas en comunidades cerradas (por ej.:
instituciones geriátricas y otras instituciones para los cuidados de
enfermedades crónicas) y el personal que trabaja en las instituciones, puede
reducir el riesgo de brotes de influenza al inducir inmunidad colectiva.
Otras indicaciones para la vacunación incluyen el deseo firme de cualquier
persona de evitar una infección por influenza, reducir la severidad de la
enfermedad o reducir la posibilidad de transmitir la enfermedad a contactos
familiares que pertenecen a grupos de alto riesgo.
La vacuna antiinfluenza actualmente contiene tres cepas virales (generalmente
dos de tipo A y una de (tipo B) representando las cepas virales que se cree
puedan causar epidemias en la próxima temporada de influenza. La vacuna contra
la influenza se prepara a base de virus inactivados, altamente purificados y
cultivados en huevos.
La mayoría de los niños y adultos jóvenes vacunados producen altos niveles de
títulos de anticuerpos inhibidores de la hemaglutinación. Estos títulos de
anticuerpos protegen contra cepas parecidas a las cepas de la vacuna. Las
personas ancianas y personas con ciertas enfermedades crónicas pueden producir
una respuesta inmunitaria menor a la de los adultos jóvenes y por lo tanto
pueden quedar susceptibles a infecciones por influenza de las vías respiratorias
superiores. Sin embargo, entre estas personas, la vacuna ha demostrado ser
eficaz en la prevención de complicaciones secundarias reduciendo el riesgo de
hospitalización y muerte.
La eficacia de la vacuna depende principalmente de la edad, la inmunocompetencia
de la persona vacunada y el grado de emparentamiento de las cepas de la vacuna
con las cepas circulantes. Cuando las cepas incluidas en la vacuna y las cepas
circulantes durante la estación actual de influenza se parecen, FLUZONE®
previene la enfermedad en un 70% a 90% de adultos sanos menores de 65 años de
edad. La vacunación contra la influenza es eficaz, en prevenir la
hospitalización por neumonía e influenza en un 30% a 70%, entre las personas
mayores que no viven en asilos de ancianos o centros de atención de enfermedades
crónicas similares. La vacunación contra la influenza es muy eficaz en la
prevención de las enfermedades graves, complicaciones secundarias y muerte entre
los ancianos internados en hospitales geriátricos. En esta población la
vacunación tiene una eficacia de 50% a 60% en la prevención de la
hospitalización y neumonía, teniendo una eficacia del 80% en la prevención de la
muerte; sin embargo, la eficacia en la prevención de la enfermedad usualmente
varía de un 30% a un 40%. La vacunación de adultos sanos ha favorecido una
disminución en el ausentismo laboral, en la utilización de recursos médicos y en
el uso de antibióticos cuando los virus vacunales y los virus circulantes son
similares. Otros estudios sugieren que el uso de la vacuna antiinfluenza
trivalente disminuye la incidencia de otitis media asociada a influenza y el uso
de antibióticos en niños.
6. CONTRAINDICACIONES
Reacciones de hipersensibilidad sistémica a las proteínas del huevo (huevo o
productos del huevo), proteínas de pollo, o a cualquier componente de la Vacuna
FLUZONE®, o una reacción que puso en riesgo la vida después de una
administración previa con la vacuna o con una vacuna que contenga las mismas
substancias.
La inmunización debe ser postergada en pacientes con algún desorden neurológico
activo, pero debe considerarse cuando el proceso de la enfermedad ha sido
estabilizado.
ADVERTENCIAS
La vacuna FLUZONE® no debe ser administrada a individuos que hayan tenido una
historia previa de síndrome de Guillain-Barré.
Si la vacuna FLUZONE® es utilizada en personas con deficiente producción de
anticuerpos debido a defectos genéticos, enfermedad de inmunodeficiencia o
terapia inmunosupresiva, puede no producirse la respuesta inmunitaria deseada.
Al igual que con cualquier otra vacuna, la vacunación con la vacuna FLUZONE®
puede no proteger al 100% de individuos susceptibles.
7. PRECAUCIONES GENERALES
El personal médico debe tomar los cuidados adecuados para el uso seguro y eficaz
de esta vacuna.
Debido a que la inyección intramuscular puede causar un hematoma en el lugar de
la inyección, la vacuna Fluzone® no se deberá administrar a personas con
afecciones de sangrado, como por ejemplo hemofilia o trombocitopenia, ni a
personas que sigan una terapia anticoagulante, a menos que los posibles
beneficios superen claramente el riesgo de la administración. Si se toma la
decisión de administrar la vacuna Fluzone® en dichas personas, se deberá
administrar con cuidado, dando pasos para evitar el riesgo de que se forme un
hematoma después de la inyección.
Como una medida precautoria, se debe disponer inmediatamente de una inyección
con clorhidrato de epinefrina (1:1000) en caso de reacciones alérgicas
inesperadas graves o anafilácticas.
El virus de la influenza se comporta de una manera totalmente imprevisible en
las modificaciones antigénicas importantes que puede tener de tiempo en tiempo.
Se ha establecido de manera definitiva que la vacuna contra la influenza bajo su
forma actual no es eficaz contra todas las posibles cepas del virus de la
influenza. La mayoría de los individuos están inmunizados contra las cepas de
virus a partir de las cuales ha sido preparada la vacuna o contra cepas que
están cercanamente emparentadas.
La inmunización debe ser postergada en pacientes con infecciones respiratorias
activas febriles.
Como la posibilidad de convulsiones asociadas con fiebre son mayores en niños de
6 a 35 meses de edad, se debe tener un cuidado especial en la evaluación de los
riesgos y beneficios de la vacunación en estos pacientes.
Antes de la inyección de cualquier vacuna es conveniente tomar todas las
precauciones conocidas para evitar los efectos secundarios. Se trata
fundamentalmente de examinar los antecedentes médicos del paciente con el fin de
asegurarse de que no sea sensible a la vacuna o a una vacuna similar,
antecedentes de inmunización, estado de salud actual (véase la sección de
CONTRAINDICACIONES y ADVERTENCIAS) y conocimiento de la literatura actual de la
vacuna que se va a utilizar.
Se deben tomar precauciones para no inyectar la vacuna en un vaso sanguíneo.
Se deben utilizar jeringas y agujas nuevas y estériles para cada paciente con el
fin de prevenir la transmisión de la hepatitis o cualquier otro agente
infeccioso de una persona a otra. Las agujas deben desecharse apropiadamente.
INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE
Los pacientes, padres o tutores deben ser instruidos por el personal médico
sobre los riesgos y beneficios de la vacunación contra la influenza; así como
reportar cualquier efecto secundario severo al personal médico.
8. RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LACTANCIA
EMBARAZO CATEGORÍA C
No se han hecho estudios de reproducción en animales con esta vacuna. No se sabe
si la vacuna puede causar daño al feto cuando se administra a una mujer
embarazada o si puede afectar la capacidad de reproducción.
La información sobre el uso de esta vacuna en mujeres embarazads es limitada. La
vacuna Fluzone® se deberá administrar a mujeres embarazadas después de avaluarse
los riesgos y beneficios (consulte la sección titulada INDICACIONES Y USO).
USO PEDIÁTRICO
NO SE HA ESTABLECIDO LA SEGURIDAD Y EFICACIA DE LA VACUNA FLUZONE® (SUBVIRIÓN)
EN NIÑOS MENORES DE 6 MESES DE EDAD.
El ACIP recomienda que los niños sanos de 6 a 23 meses de edad y los contactos
cercanos de niños de 0 a 23 meses de edad, deben ser vacunados contra influenza.
9. REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS
En general, la vacuna Fluzone® ha sido segura y sus receptores la han tolerado
bien. Cuando los médicos eduquen a sus pacientes acerca de los potenciales
efectos colaterales deben poner énfasis en que: a). la vacuna antiinfluenza
inactivada FLUZONE® contiene sólo virus no infecciosos, por lo tanto no puede
causar la influenza y b). las enfermedades respiratorias que ocurren después de
la vacunación representan enfermedades que coinciden con la vacunación y no
están relacionadas con la misma.
DATOS DE ESTUDIOS CLÍNICOS
Debido a que los estudios clínicos se conducen en condiciones ampliamente
diversas, los índices de reacciones adversas que se observan en los ensayos
clínicos de una vacuna no se pueden comparar directamente con los índices de
ensayos clínicos de otra vacuna, y es posible que no reflejen los índices que se
observan en la práctica. Sin embargo, la información sobre reacciones adversas
de los ensayos clínicos sí ofrece una base para identificar los eventos adversos
que parecen ser relacionados con el uso de las vacunas, y para aproximar
índices.
La composición de las cepas del virus de la vacuna contra la influenza está
sujeta a cambios anuales, y sus estudios clínicos correspondientes, en los
cuales se incluye a un mínimo de 50 personas adultas de 18 a 60 años de edad y a
un mínimo de 50 personas mayores de 60 años de edad o mayores, se realizan cada
año a fin de avaluar la seguridad e inmunogenicidad de la vacuna Fluzone®.
Para efectos de datos clínicos sobre análisis acumulativos de seguridad, se
consideraron cinco años.
Un número total de 608 personas vacunadas recibieron una inyección intramuscular
de la vacuna Fluzone®.
La mayoría de los eventos adversos fueron reacciones en el lugar de la
inyección; principalmente sensibilidad y dolor, dolor de cabeza y mialgia. La
mayoría de los eventos adversos fueron de intensidad leve a moderada, y no
interfirieron en actividades acostumbradas.
En el cuadro No. 1 que figura a continuación se resumen las frecuencias (la
variación de cada ensayo) de los eventos adversos solicitados que se registraron
dentro de dos a tres días después de la vacunación, independientemente de su
gravedad. Los datos se categorizar por grupo de edad y conforme a la clase de
órganos del sistema MedDRA.
CUADRO No. 1: Eventos adversos dentro de dos a tres días después de vacunar a
608 pacientes con la vacuna Fluzone®.
Eventos adversos Adultos de 18 a 59 años
(N = 301) Mayores > 60 años
(N = 307)
Afecciones generales y condiciones del lugar de administración
Reacciones locales
Sensibilidad en el lugar de la inyección
Dolor en el lugar de la inyección
Eritema en el lugar de la inyección
Induración del lugar de la inyección
Inflamación del lugar de la inyección
Contusión en el lugar de la inyección
Rigidez del deltoides o el brazo
Malestares sistémicos
Escalofríos
Malestar
Afecciones gastrointestinales
Náuseas, vómito o diarrea
Afecciones del sistema nervioso
Dolor de cabeza
Afecciones muscoloesqueléticas y de tejidos conjuntivos
Artralgia
Mialgia
Afecciones de la piel y e tejido subcutáneo
Erupciones, comezón
de 55.0 a 64.4%*
de 28.8 a 75.4%
de 5.0 a 14.8%
de 6.7 a 23%
de 8.3 a 23.3%*
de 1.6 a 9.8%
de 16.7 a 25.0%*
de 1.7 a 4.9%
de 4.9 a 11.7%
de 3.3 a 15.0%*
de 16.9 a 28.3%
de 1.6 a 6.7%
de 3.3 a 22.0%
de 1.6 a 1.7%*
de 16.4 a 26.6%*
de 6.3 a 13.3%
de 1.7 a 9.4%
de 1.6 a 6.7%
de 3.1 a 4.8%*
de 1.6 a 8.1%
de 3.2 a 4.9%*
de 1.6 a 1.7%*
de 3.3 a 6.6%
de 3.1 a 3.3%
de 3.2 a 11.7%
de 1.6 a 4.7%
de 1.7 a 6.3%
de 1.6%*
* Evento adverso no registrado o solicitado en todos los estudios.
DATOS DE LA EXPERIENCIA DURANTE LA FASE DE POSCOMERCIALIZACIÓN
Conforme a informes espontáneos, se han declarado los siguientes eventos
adversos adiciones durante la utilización comercial de la vacuna Fluzone®. Muy
pocas veces se han declarado dichos eventos. Sin embargo, debido a que fueron
declarados voluntariamente por una población de un tamaño incierto, no es
posible calcular a ciencia cierta su frecuencia o establecer una relación causal
con el sometimiento a la vacuna Fluzone®.
Afecciones generales y estados de los lugares de administración
Se declaró pirexia (fiebre) dentro de las 24 a 48 horas después de la
vacunación, y normalmente duró uno o dos días.
Desórdenes del sistema inmune
Reacciones inmediatas - probablemente de origen alérgico - (tales como
urticaria, edema angioneurótico, dificultad para respirar o postración
nerviosa), ocurren raramente, luego de la vacunación antiinfluenza. Estas
reacciones son probablemente debidas a hipersensibilidad a algún componente de
la vacuna; es muy posible que la mayoría de las reacciones sistémicas sean
causadas por la proteína residual del huevo. Aunque las vacunas antiinfluenza
actuales sólo contienen una cantidad mínima de proteína del huevo, pueden
provocar reacciones de hipersensibilidad inmediata en las personas que presentan
una alergia severa al huevo. Las personas que tengan una hipersensibilidad
anafiláctica al huevo o en quienes la ingestión de huevos provoca urticaria,
hinchazón de los labios o de la lengua, trastornos respiratorios agudos o
desvanecimiento deberán consultar al médico para una evaluación adecuada y así
determinar si se debe administrar la vacuna. Las personas que presentan
hipersensibilidad documentada al huevo, producida por inmunoglobulinas E (IgE),
incluyendo personas que tengan un asma de origen ocupacional u otras reacciones
alérgicas a las proteínas de huevo también podrían tener un mayor riesgo de
desarrollar reacciones alérgicas a la vacuna antiinfluenza y una consulta médica
debe ser considerada. Existen protocolos publicados acerca de la administración
segura de la vacuna antiinfluenza a las personas con alergias al huevo.
La vacuna antiinfluenza porcina de 1976 fue asociada con un aumento en el número
de casos de síndrome de Guillain-Barré (SGB). La evidencia de una relación
causal entre el SGB y las vacunas subsecuentes preparadas con otras cepas
virales es menos clara. La estimación exacta de un pequeño incremento en el
riesgo de una condición tan infrecuente como el síndrome de SGB, la cual tiene
una incidencia anual de 10 a 20 casos por millón de personas adultas de una
población, es difícil y extiende los límites de la investigación epidemiológica.
Afecciones del sistema nervios
Se ha avisado de casos de síndrome de Guillain-Barré (SGB), neuritis braquial,
parálisis facial (parálisis de Bell) neuritis o neuropatía óptica, y parestesia
que la mayoría de las veces se localiza en el lugar del brazo donde se
administró la vacuna. Sin embargo, no se han establecido la causa y el efecto.
Durante las tres o cuatro estaciones estudiadas entre 1977 y 1991, la estimación
del total de los riesgos relativos de SGB fueron un poco más altos después de la
vacunación con FLUZONE®, pero ninguno de estos estudios fue estadísticamente
significativo. Sin embargo en un estudio de las estaciones de 1992-93 y de
1993-94 el riesgo relativo total fue 1.7 (Intervalo de confianza del 95%,
1.0-2.8; p = 0.04) durante las 6 semanas después de la vacunación, representando
un exceso de un poco más que un caso adicional de SGB por millón de personas
vacunadas. Es por esta razón que hasta ahora las investigaciones disponibles
sugieren que no existe un aumento grande entre la vacunación antiinfluenza y el
SGB (tan sólo en la vacuna antiinfluenza porcina de 1976) y que en caso de que
la vacuna antiinfluenza represente un riesgo, probablemente este sea muy pequeño
(un poco mayor de un caso adicional por cada millón de personas vacunadas).
Aún si el SGB fuera un verdadero efecto secundario debido a la vacunación en los
años posteriores a 1976, el riesgo estimado del SGB es un poco mayor de un caso
adicional por un millón de personas vacunadas siendo sustancialmente menor que
el riesgo de una influenza severa que se puede prevenir por medio de la
vacunación entre todos los grupos etarios; especialmente en personas de 65 años
de edad o mayores y a quienes se les ha prescrito la vacuna contra la influenza.
Estimaciones de tasas de exceso de hospitalización durante diferentes epidemias
de influenza ocurridas entre 1972 y 1981, han variado entre aproximadamente 200
y 300 hospitalizaciones por un millón de personas previamente sanas entre las
edades de 5 a 44 años, a 2000 y mayor de 10,000 hospitalizaciones por un millón
de personas entre las edades de 65 años y mayores. Estimaciones de tasas de
mortalidad asociadas con la influenza y ocurridas durante las epidemias desde
los años 1972-73 hasta 1994-95, han variado entre aproximadamente 300 y 1500 por
un millón de personas de 65 años de edad y mayores, las cuales representan más
del 90% de todas las muertes asociadas con la influenza. Los beneficios
potenciales de la vacunación contra la influenza relacionados con la prevención
de enfermedades severas, hospitalización y muerte, considerablemente exceden los
posibles riesgos de desarrollar un SGB asociado a la vacuna.
El promedio del índice de mortalidad para el SGB es de aproximadamente 6% y
aumenta con la edad. No existe ninguna indicación de que el índice de mortalidad
del SGB sea diferente al estar o no vacunado contra la influenza.
La incidencia de SGB en la población en general es muy baja, pero las personas
con antecedentes de SGB tienen un mayor riesgo de recidiva en comparación con
aquellas personas sin ningún antecedente de SGB. Por lo tanto, podría esperarse
que se presente un cuadro de SGB coincidente con el periodo post-vacunal entre
las personas con antecedentes de SGB. Se desconoce si la vacunación
antiinfluenza específicamente podría incrementar el riesgo de recurrencia del
SGB.
Desórdenes vasculares
Se ha reportado temporalmente vasculitis microscópica asociada a la vacunación
contra influenza.
Reacciones Adversas adicionales
Se han declarado casos de afecciones de demialinación (p. ej., esclerosis
múltiple incidente en adultos, encefalomielitis diseminada aguda, mielitis
transversal) después de la vacunación contra la influenza, aunque el Instituto
de Medicina (Institute of Medicine – IOM) concluyó que la prueba era inadecuada
para aceptar o rechazar la relación causal.
Comunicación de reacciones adversas
Se debe fomentar entre los pacientes, padres de familia y tutores la
comunicación de cualquier reacción adversa a la administración de la vacuna. El
personal médico y paramédico debe comunicar cualquier reacción secundaria a la
vacunación al Banco de Reacciones Adversas a la Vacunación (VAERS) del
Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) de los EE.UU. Los formularios o
información acerca de requisitos para presentar un reporte pueden ser obtenidos
llamando gratis al 1-800-VACCINE (1-800-822-7967).
El personal médico y paramédico también debe comunicar estas reacciones a la
Dirección Médica de PM-C Vacunas, S.A. de C.V., Av. Universidad No. 1738 Col.
Coyoacán 04000 México, D.F.
10. INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO
Interacciones con otros medicamentos
Aunque la vacunación contra la influenza puede ocasionar una inhibición en la
depuración de medicamentos tales como: la warfarina, la teofilina y la fenitoína
y efectos sobre medicamentos a base de aminopiridinas, no se han demostrado
reacciones secundarias a causa de estos medicamentos en pacientes vacunados con
la vacuna contra la influenza.
Si se administra FLUZONE® a personas inmunocomprometidas, o a personas que estén
recibiendo terapia inmunosupresora, puede no presentarse la respuesta
inmunitaria esperada. Esto incluye los pacientes con una infección asintomática
con SIDA o Complejo Relacionado al SIDA o inmunodeficiencia severa combinada,
hipogammaglobulinemia o agammaglobulinemia; pacientes con una respuesta
inmunitaria alterada a causa de enfermedades tales como leucemia, linfoma,
tumores generalizados o un sistema inmunitario afectado por tratamientos con
corticosteroides, medicamentos alquilantes, antimetabolitos o radiación.
11. ALTERACIONES DE LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO
No se han reportado a la fecha
12. PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS,
TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD
No se han hecho estudios de reproducción en animales con esta vacuna. No se sabe
si la vacuna puede causar daño al feto cuando se administra a una mujer
embarazada o si puede afectar la capacidad de reproducción.
La información sobre el uso de esta vacuna en mujeres embarazads es limitada. La
vacuna Fluzone® se deberá administrar a mujeres embarazadas después de avaluarse
los riesgos y beneficios (consulte la sección titulada INDICACIONES Y USO).
13. DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN
Todo medicamento para inyección debe inspeccionarse visualmente para asegurarse
que no contenga partículas ni que esté decolorado, siempre y cuando el envase lo
permita. Si existen estas condiciones no debe usarse la vacuna.
Se debe agitar bien la jeringa o el frasco ámpula de la vacuna antes de
administrarse. La presentación de jeringa prellenada de 0.25 ml debe ser la de
preferencia cuando se indique una dosis de 0.25 ml en niños pequeños.
NO inyectar por vía intravenosa.
La vacuna viral contra la influenza debe ser administrada por vía intramuscular,
de preferencia en el músculo deltoides en los adultos y niños mayores. Se
prefiere una aguja con longitud igual o mayor a una pulgada para este grupo de
edad, ya que las agujas de longitud menor pueden ser insuficientes para penetrar
el músculo en ciertos adultos y niños mayores. El sitio preferido para la
vacunación de lactantes y niños pequeños es la cara anterolateral del muslo.
Antes de vacunar, se debe limpiar la piel en el lugar de la inyección con un
germicida apropiado.
La administración de la vacuna antiinfluenza debe ofrecerse a principios de
septiembre (Véase INDICACIONES TERAPÉUTICAS).
Niños menores de 9 años que no hayan sido previamente vacunados deberán recibir
dos dosis de la vacuna con un intervalo de al menos un mes para obtener una
mejor respuesta inmunitaria a los tres componentes antigénicos.
La segunda vacuna debe administrarse antes de diciembre, si fuera posible.
La vacuna FLUZONE® debe ser usada en personas mayores de 6 meses de edad. La
vacuna FLUZONE® NO esta aprobada para los lactantes menores de 6 meses. He aquí
la posología:
CUADRO No. 2. Posología de la vacuna antiinfluenza recomendada según la edad,
estación de influenza 2006-2007
Grupo de edades Dosis No. de dosis Vía de administración*
6-35 meses
3-8 años
9 años o más 0.25 ml
0.50 ml
0.50 ml 1 ó 2 **
1 ó 2 **
1 Intramuscular
Intramuscular
Intramuscular
*Para adultos y niños mayores, el músculo deltoides es el sitio recomendado para
la vacunación. El sitio preferido para niños pequeños es la región anterolateral
del muslo.
** Es necesario administrar 2 dosis con 4 semanas de intervalo a los menores de
9 años; la segunda dosis no es necesaria si el niño ha recibido una o varias
dosis de una vacuna preparada para una estación anterior.
14. MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL
Como una medida precautoria, se debe disponer inmediatamente de una inyección
con clorhidrato de epinefrina (1:1000) en caso de reacciones alérgicas
inesperadas graves o anafilácticas.
15. PRESENTACIONES
• Jeringa prellenada de 0.25 ml (no contiene conservador) (agítese bien antes de
usar), para aplicación unidosis.
• Jeringa prellenada de 0.5 ml (no contiene conservador) (agítese bien antes de
usar), para aplicación unidosis.
• Frasco ámpula de 5.0 ml, para la administración con aguja y jeringa (contiene
conservador) (agítese bien antes de extraer una dosis), para aplicación
multidosis.
16. RECOMENDACIONES SOBRE EL ALMACENAMIENTO
Consérvese en refrigeración entre +2°C y +8°C (35°F y 46°F). La congelación
destruye la actividad de este producto, por lo tanto, NUNCA SE DEBE UTILIZAR
FLUZONE® QUE HAYA SIDO CONGELADA.
17. LEYENDAS DE PROTECCIÓN
No se deje al alcance de los niños.
No se use una vez vencida su fecha de caducidad.
Su venta requiere receta médica.
Literatura exclusiva para médicos.
18. NOMBRE Y DOMICILIO DEL LABORATORIO
Hecho en USA por:
Aventis Pasteur Inc.
Swiftwater PA 18370 USA
Para:
Aventis Pharma, S.A. de C.V.
Acueducto del Alto Lerma No. 2
52740 Zona Industrial Ocoyoacac, Edo. de México
Distribuido en México por:
PM-C Vacunas, S.A. de C.V.
Av. Universidad No. 1738
Col. Coyoacán, 04000 México, D.F.
19. NÚMERO DE REGISTRO DEL MEDICAMENTO ENTE LA SECRETARÍA DE SALUD
Reg. No. 295M95 SSA IV
20. IPP Clave No. FEAR-05330020510330/RM 2005